Economia de sernia

INFORMACIÓN DETALLADA DE LOS REINOS Y SU RELACIÓN COMERCIAL Y ECONOMÍA ACTUAL

El periodo entre la Primera y la Segunda Guerra
Qué exportaba cada reino
El estado actual de la economia

Sangre, desconfianza y el precio de la supervivencia. La economía de Sernia nunca ha sido solo un asunto de monedas y mercancías. Es el reflejo de la desconfianza histórica entre razas que han estado en guerra o al borde de ella durante siglos. El sistema monetario unificado conocido como Juls es aceptado en todos los reinos, pero su verdadero valor siempre ha estado condicionado por la tensión política del momento.

  • Juls de cobre (1-20): Monedas pequeñas para el día a día del pueblo.
  • Juls de plata (30-50): Para comercio local y transacciones importantes.
  • Juls de oro (60-100): Para grandes contratos, comercio internacional y objetos de alto valor.

Aunque 5 Juls equivalen aproximadamente a 1 dólar en poder adquisitivo en tiempos de paz, durante los conflictos este valor puede triplicarse o más debido a la escasez y el miedo.

El periodo entre la Primera y la Segunda Guerra

Entre la Primera y la Segunda Ola Carmesí existía una desconfianza profunda entre los reinos, pero el comercio nunca se detuvo por completo. Los barcos seguían navegando por el río Kial y el Mar Interno, aunque cada cargamento era revisado con recelo. Las acusaciones eran constantes: “Los demonios están enviando venenos disfrazados de medicinas”, “Los ángeles esconden espías entre los tejidos”, “Los híbridos están pasando información a través de las artesanías”. A pesar de estas sospechas, el comercio era necesario. Ningún reino podía sobrevivir aislado. La comida de Melfare, los metales de Olimpo, los conocimientos de Caljum y los productos mágicos de Hades seguían fluyendo, aunque siempre bajo la sombra de la duda. Los mercaderes viajaban con guardias armados y certificados de autenticidad que muchas veces valían más que la propia mercancía.

El intento de paz que nunca llegó

En los últimos años antes de la Segunda Ola Carmesí, demonios y ángeles estaban a punto de firmar un tratado de paz histórico. Era la primera vez en siglos que las dos razas más poderosas parecían dispuestas a dejar atrás la guerra abierta. El tratado prometía rutas comerciales protegidas, reducción de aranceles y, sobre todo, un fin a la desconfianza mutua que tanto daño había causado a la economía de todos los reinos.

Muchos mercaderes y gobernantes veían en ese tratado la oportunidad de una era de prosperidad. Se hablaba de nuevas rutas seguras, de inversión conjunta en infraestructura y de un flujo de bienes más libre entre Hades y Olimpo. Por primera vez en mucho tiempo, parecía posible que Sernia pudiera estabilizar su economía y sus relaciones entre reinos.

El día que todo se rompió

El día señalado para la firma del tratado, en lugar de sellos y promesas de paz, llegó la guerra. Los demonios declararon públicamente que no entregarían nada más a ningún reino y que, en su lugar, tomarían Sernia para ellos. Lo que comenzó como un intento de estabilizar la economía y las relaciones entre reinos terminó convirtiéndose en el inicio de la Segunda Ola Carmesí: un derramamiento de sangre que no solo costó vidas, sino que arrastró a las economías de todos los reinos hacia un destino incierto y oscuro.

El comercio legal colapsó casi de inmediato. Las rutas que antes eran vigiladas ahora estaban bloqueadas por ejércitos. Lo que antes era desconfianza se convirtió en certeza: cualquier cargamento del reino enemigo podía ser un arma. En ese vacío, el contrabando se convirtió en la única forma real de mantener cualquier tipo de intercambio entre los reinos.

El comercio durante la guerra

Durante los años más duros de la Segunda Ola Carmesí, el comercio legal entre reinos prácticamente desapareció. La única forma de obtener bienes del “enemigo” era a través del contrabando. Los barcos que navegaban por la Ruta del Río Kial y la Ruta Costera del Mar Frigus transportaban no solo mercancías, sino también desertores, prisioneros, información y, en muchos casos, la esperanza de que algo de normalidad pudiera sobrevivir.

Qué exportaba cada reino (Y cómo cambio con la guerra).

Reino de Hades (Demonios)

Los demonios siempre han sido reconocidos por tener el mejor sistema de salud de Sernia. Sus pociones, técnicas de curación y conocimiento médico eran (y siguen siendo) altamente demandados. Durante la guerra, estos productos se volvieron aún más valiosos, pero también más peligrosos de obtener: muchos cargamentos eran interceptados y reemplazados por imitaciones de baja calidad. Además, exportaban armas y armaduras encantadas con magia negra extremadamente duraderas, minerales volcánicos, obsidiana, hierro ennegrecido y venenos de efecto rápido. La demanda de productos “auténticos de Hades” se disparó porque las imitaciones eran comunes y mortales.

Reino de Melfare (Bestias)

La carne, frutas, mariscos y cultivos de Melfare son los que más tiempo se conservan frescos y poseen el mayor valor nutricional y medicinal de todo Sernia. Durante la guerra, esta característica los convirtió en el bien más exportado y robado. Los ejércitos dependían

de estos alimentos para mantenerse en pie, y su valor medicinal los hacía ideales para tratar heridos.

Reino de Olimpo (Ángeles)

Las armas, el hierro y los metales de Olimpo siempre fueron su principal fuente de ingresos. Especialmente las armas fabricadas con su hierro especial, que hiere de forma extremadamente grave a los demonios. Durante la guerra, estas armas se volvieron aún más demandadas. Incluso después de la firma de los tratados de paz, la desconfianza hizo que muchos reinos siguieran comprándolas en grandes cantidades.

Reino de Ghostya (Híbridos)

Los híbridos aportaban una combinación única: mejoras tecnológicas de sus mejores mentes, artesanías de altísima calidad y una música emocionalmente poderosa. Durante la guerra, sus herramientas híbridas (combinación de magia blanca y negra) y sus productos agrícolas mixtos se volvieron esenciales para mantener cierto nivel de vida en las zonas afectadas.

BARDEM: La ciudad que nacio del caos

Bardem no existía antes de la Segunda Ola Carmesí. Fue creada a mitad de la guerra por Artemisa Hellhound, quien transformó un territorio sin dueño en un lugar sin reino y sin leyes raciales. Su propósito original era dar asilo a prisioneros de guerra, soldados desertores, familias desplazadas y cualquier persona que ya no tuviera lugar en los reinos que los habían traicionado.

Lo que comenzó como campamentos improvisados se convirtió en una ciudad próspera. A pesar de que Artemisa fue una de las figuras más temidas durante la guerra, los cuatro reinos terminaron tolerando (y en muchos casos dependiendo de) Bardem. Proporcionaba un espacio de paz, comercio y neutralidad en medio del horror, y los beneficios económicos que generó para todos los reinos fueron demasiado grandes para ignorarlos.

Hoy Bardem es el centro del mercado negro de Sernia, pero también un lugar donde se comercian productos de altísima calidad y donde personas de todas las razas han encontrado un hogar. Su existencia es una contradicción: una ciudad nacida del caos que ahora representa una de las pocas zonas de relativa estabilidad económica.

El estado actual de la economia

Hoy, en el año 4515, la economía de Sernia vive en un equilibrio frágil. Hay prosperidad en las zonas seguras, pero la tensión entre reinos y el poder creciente de Bardem hacen que cualquier conflicto pueda desestabilizar todo el sistema comercial.

Donaciones a caljum

Como tradición y como forma de “pago” por el conocimiento que comparten, todos los reinos donan una porción significativa de lo que comercian a la Isla de Caljum. Este flujo constante de recursos, libros, artefactos y muestras biológicas mantiene a los Sabios como el centro de conocimiento más importante de Sernia. Nadie discute la importancia de estas donaciones, aunque algunos lo hagan de mala gana.

El temor a Bardem

Algunos reinos temen que Bardem termine convirtiéndose en un reino propio debido a su creciente poder económico. Sin embargo, Artemisa Hellhound se encarga personalmente, día tras día, de que eso nunca ocurra. El flujo de dinero que pasa por Bardem es tan importante para la estabilidad de toda Sernia que incluso aquellos que la desprecian reconocen su valor. Destruirla o dejar que se convierta en un reino independiente pondría en riesgo el delicado equilibrio económico que aún mantiene a flote a los cuatro reinos.

Rutas comerciales actuales

  • Ruta del río Kial: La más importante y transitada. Conecta Melfare con Hades. Muy armada por la proximidad con Bardem.
  • Ruta del Mar Interno (Altum Inferis): La más segura. Conecta Olimpo, Ghostya y Caljum. Evitada en luna llena por espíritus.
  • Ruta Costera del Mar Frigus: La más peligrosa. Usada principalmente para contrabando hacia Bardem.
  • Ruta de las Montañas Heladas: Peligrosa. Usada para metales resistentes al frío y productos medicinales.

 

Conclusión: Un Equilibrio Frágil

La economía de Sernia nació del comercio necesario, creció bajo la sombra de la desconfianza, casi se estabilizó con un tratado de paz que nunca llegó, y terminó siendo sostenida por el contrabando y por una ciudad nacida del caos. Hoy sigue viva, pero camina sobre un hilo muy fino. La prosperidad de unos depende del sufrimiento de otros, la confianza es escasa, y el poder de Bardem —esa ciudad que nadie quiso pero que todos terminaron necesitando— es el factor que mantiene el precario equilibrio actual. Mientras los reinos sigan comerciando, desconfiando, negociando y dependiendo silenciosamente de la ciudad que nació del mismo horror que casi los destruyó a todos, Sernia seguirá teniendo una economía… aunque sea una economía construida sobre sangre, mentiras y la voluntad de una sola demonio de mantener las cosas como están.

Antes de la guerra